
Se cree que este lugar fue los cimientos de nuestro pueblo, ya que alrededor de un pozo que existía aquí comenzaron a construirse las primeras edificaciones, que fueron la calle Tordoya y la calle Sevilla. Fue el centro de la población durante varios siglos. En ella se celebraron festejos taurinos hasta 1626, levantando los vecinos barreras para cerrar el lugar del toreo, y colocándose los vecinos en balcones, ventanas o tejados.
Hoy en día es un lugar de recreo, transformada en una bonita plaza empedrada con la típica calzada portuguesa en mosaico.
